De aprobarse el trigo transgénico, podrían perderse US$3.000 millones

El Gobierno aún no decidió si aprueba la semilla de trigo transgénica que desarrolló Bioceres, de Gustavo Grobocopatel, quien defiende su iniciativa asegurando que hay “asumir riesgos”. Sin embargo, desde el sector advierten que podría implicar una pérdida de más de US$3 mil millones para la Argentina, ya que que los países compradores del trigo rechazan los transgénicos en este cultivo. El Presidente le dio a las partes un plazo de 60 días para que se pongan de acuerdo sobre la conveniencia de aprobar o no la tecnología HB4 en trigo.

El presidente del Grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel, se refirió ayer (07/02) a la semilla de trigo transgénica resistente a la sequía que desarrolló Bioceres, compañía de la que es fundador, y que todavía no fue aprobada para ser utilizada en el suelo argentino. Obviamente, defendió esta iniciativa asegurando que con este desarrollo la “Argentina podría alcanzar el liderazgo a nivel mundial”.

“Seríamos el primer país del mundo que logra tener un gen de tolerancia a la sequía, que permite aumentar las productividades del trigo, y que permite mitigar los impactos del cambio climático“, sostuvo en diálogo con la periodista María Laura Santillán en Radio Nacional.

Sin embargo, desde el sector advierten que la totalidad del mercado mundial de trigo es no transgénico debido a cláusulas contractuales y legislación específica en varios países compradores que lo establecen taxativamente. Y, de aprobarse el trigo transgénico, la Argentina -estiman- podría perder alrededor de US$3 mil millones de dólares ya que los países importadores (especialmente, Brasil, que compra la mitad de lo que el país vende en el exterior) bloquearían las exportaciones de trigo de nuestro país.

Grobocopatel contó que el que no está convencido es el secretario de Agroindustria Luis Etchevehere, para quien este desarrollo podría afectar las ventas de granos al exterior, tal como advierten desde el sector. Pero dice que hay que “asumir riesgos”. “El único riesgo es el comercial si algún país decide no comprar trigo porque es trasngénico”, expuso Grobocopatel y agregó: “Nuestra posición desde Bioceres es que hay riesgos que hay que asumir y que esos riesgos tienen que ser mitigados a través de procesos y esos procesos son los que están en discusión”.

Cabe recordar que Mauricio Macri se reunió días atrás con Grobocopatel y con el CEO de Bioceres, Federico Trucco, además de los actores de la cadena triguera. A las partes, el Presidente les dio un plazo de 60 días para que se pongan de acuerdo sobre la conveniencia de aprobar o no la tecnología HB4 en trigo.

Los trigueros justifican su rechazo a esta iniciativa en los millones de dólares que pederían ya que los países compradores del trigo argentino rechazan los transgénicos, aunque ciertos países los toleran pero para otros cultivos, como los de soja, maíz y algodón.

Si se autorizara en la Argentina la producción de un trigo transgénico, la probable contaminación con el trigo no transgénico, también producido en la Argentina, desembocaría en el rechazo de los embarques en los países compradores, con cuantiosas pérdidas, advierten desde el sector.

“Aquí en Brasil el transgénico no es aceptado. Hoy los clientes como Nestlé, Bimbo, Bauducco, Wickbold, PepsiCo entre otros, nos piden dos veces por año que probemos que no tenemos transgénico,” dijo en off the record un directivo de un molino del sur de ese país.

En este sentido, remarcan que el pasado miércoles (06/02) se generó en Francia y Alemania un conflicto con colza producida en la Argentina por la empresa Dekalb, que ahora es propiedad de Bayer (antes de Monsanto), debido a que las autoridades de esos países detectaron vestigios en menos del 0,005% del volumen. A raíz de esto, los agricultores de esos países excavan miles de hectáreas sembradas de colza transgénica (8.000 en Francia y entre 2.500 y 3.000 en Alemania) para deshacerse de la colza transgénica. Y para compensar el perjuicio ocasionado a esos agricultores, Bayer anunció el retiro del producto y compensará con 20 millones de euros a los que resultaron perjudicados.

“La aprobación de un trigo transgénico, cuando no existen antecedentes de aprobaciones en otros oferentes, sería negativo para la comercialización en el exterior del trigo argentino, arriesgando a perder mercados ya ganados”, advierten desde el sector.

Y argegan que “a pesar de que la nueva tecnología implicaría mejoras en cuanto a los rendimientos unitarios, considerando que los nuevos materiales son susceptibles a prolongadas deficiencias hídricas, la futura colocación en los mercados provocaría seguros rechazos en los países compradores, donde se rechazan los transgénicos en general y en particular en trigo, porque se transforma en un artículo de primera necesidad como el pan“.

“Tampoco existen evidencias claras que las nuevas variedades en el contexto del gran cultivo tengan una ganancia significativa”, alertan.

(urgente24)