“Con cuatro mochilas al hombro”

cooperativa 3 lagunasCOOPERATIVA TRES LAGUNAS

Sorteó recientemente tres viviendas. Sin embargo continúa en su trabajo de regularización de las viviendas. “Esta cooperativa lleva cuatro mochilas en sus hombros”, resumió la síndico actual, Mirta Vallejo.

La Cooperativa Tres Lagunas continúa en su avance por regularizar la situación de las viviendas y los terrenos que la conforman. Hace dos semanas sorteó tres nuevas casas y a fines de noviembre recibió las escrituras de 72, tras una larga espera de más de 15 años.

Sin embargo, aún quedan muchas tareas pendientes por resolver. Desde el 2….. en que asumió el nuevo Concejo de Administración, al saneamiento de las finanzas y de las deudas y la reorganización de la papelería ha llevado muchas batallas.

La actual síndico Mirta Vallejo aseguró que “este Concejo carga cuatro mochilas desde que se hizo cargo en enero de 2011”.

Así enumera los principales problemas que hoy atraviesa la cooperativa de Viviendas Tres Lagunas: los reclamos de más de 15 años por las escrituras; deudas de la cooperativa con el IPV; regularización de los terrenos y el arreglo de los pasajes.

La Primera Manzana, la batalla ganada

Setenta y dos familias ya somos propietarios porque ya contamos con la certificación legal que dice que la casa es nuestra”, aseguró la síndico, Mirta Vallejo.

Sin embargo de esa primera manzana aún falta que se escrituren diez viviendas. Cinco de ellas “estaban dentro de este expediente y reclamamos en Escribanía de Gobierno. Me explicaron que en la mayoría de los casos les faltó un papel o la falta de la sentencia de divorcio, entre otras cosas, pero estas no son temas complicados por resolver”, explicó.

En cambio las cinco restantes no fueron censadas en su momento porque los mismos propietarios se harían negado. “Esas fueron apartadas del expediente original y pasan a otro expediente con las otras 60 viviendas de la segunda manzana”, explicó.

La segunda mochila: las deudas

La segunda mochila son varias deudas que tiene la cooperativa o directamente los socios con el IPV.

Una de ellas es la que mantiene la cooperativa con el Instituto de la Vivienda y que corresponde a un crédito llamado de “Las 60 viviendas” que fue otorgado en 1993.

Cuando asumió el nuevo Concejo encontró que se habían pagado solo tres cuotas y tuvo que firmar un nuevo convenio en 2008 para empezar a pagar lo que debía. Desde entonces hasta ahora habría pagado 25 de las 60 cuotas de $13.000 cada una.

“Este concejo empezó a cumplir con los pagos porque sino las escrituras hubiesen salido hipotecas”, explicó.

“En este crédito el deudor directo es la cooperativa, no los socios. Porque los socios aportábamos a la cooperativa y ésta, una vez que firmara el convenio de devolución, tenía que girar el dinero en cuotas trimestrales al Instituto de la Vivienda. Lo que sucede es que no acordaron la devolución hasta 2008 y de allí hasta 2011 abonaron solo tres cuotas”, aclaró.

Cuando el Instituto de Vivienda nos informó en 2012 toda la deuda que había y el Concejo empezó a ponerse al día con lo atrasado y lo actual. Hoy logró ponerse al día con lo atrasado y hoy continuamos pagando como corresponde la cuota. Faltan 35 cuotas de $ 13.000”, aclaró.

 

La deuda más pesada

Otro de los problemas más graves es el que atraviesan 34 socios de la segunda manzana con la deuda que tienen por dos créditos que se otorgó el IPV a la cooperativa en 1998 y en el 2000. Uno era destinado para 20 viviendas y el otro para las catorce.

La diferencia de estos créditos con el anterior es que el deudor es directamente el propietario. Los socios habrían pagado en totalidad su hogar pero el dinero no habría llegado al IPV por lo que para él son deudores. Como resultado, en el primer caso cada socio adeuda para el instituto $13.000. Pero el grupo de 14 viviendas es más abultada: la deuda asciende a $ 32.000.

“La cooperativa construía con fondos del instituto y que fondos que aportaban los socios. Lo que estuvo mal es que no separaran lo que correspondía al IPV de la vivienda y se seguía manejando el resto de los fondos. No se separó el dinero para el IPV y no se pagó y hoy esas 34 familias son deudoras”, explicó Vallejo.

Recientemente le llegó la chequera para empezar a pagar a los socios de las 14 viviendas. Para solucionar la deuda todos los socios acordaron en la asamblea de julio de 2013 pagar cuotas de $ 170 de esos 14 socios perjudicados. “Uno de los temas a tratar eran este. Como pasa siempre, la mayoría de los socios no asiste. En esa asamblea acordamos entre todos los socios de la cooperativa hacer un aporte mensual de 170 pesos y con eso se pagaba en 30 meses toda la deuda. Pero cuando el resto de los socios se enteró dijo que no iba a pagar y éramos muy pocos los que queríamos pagar. Otros socios, que tampoco estuvieron presentes, llamaron a reunir paralela para buscar otras soluciones y se generaron ciertas confusiones. Uno de los socios trató de buscar una cuestión política diciendo que desde el municipio no se hacía nada. Pero el municipio no puede hacer nada porque la deuda es del adjudicatario, así dice en el convenio. EL municipio nos ayudó en todo lo que pudo y nos sigue ayudando pero en esto no puede”.

El tema volvió a tocarse en una reunión extraordinaria en noviembre de 2013 donde también asistieron muy pocos socios y aun no han resuelto cómo se solucionará el conflicto. “No hay muchas opciones. O se demanda a la cooperativa o se abona lo que el instituto está cobrando. Lamentablemente la cooperativa no tiene fondos para cubrir esa deuda”, aseguró Vallejo. “Ojalá este tema se resuelva de la mejor manera. El Consejo de Administración lamenta y acompaña y recibirá todas las demandas judiciales que los socios quieran hacer. Pero lamentablemente la Cooperativa para embargar no tiene nada. La primer manzana ya están escrituras y las viviendas pertenecen a cada socio, los terrenos de la segunda pertenece al instituto de la Vivienda y la tercera, que nos anima a seguir hacia adelante que es donde se sigue construyendo pertenece al municipio ”, resumió.

El socio que es consciente y que sabe que la gente que está ahora no es la que empezó el problema comenzó a pagar. Saben que con todo lo que implica una instancia judicial, los costos de los abogados y los viajes a Mercedes, se podría pagar la deuda. Por eso algunos comenzaron a pagar”, resumió.

La tercera mochila, los 24 terrenos

Otra etapa de la cooperativa se centra en un proyecto de 24 viviendas y que no pueden escriturarse hasta que estén construidas todas las viviendas.

“Había gente que estaba pagando un plan y digo aparentemente (porque en las actas no está muy claro) y, como porque la cooperativa no podía construir porque no tenía fondos le vendió o adjudicó un terreno. Pero no explicó en ese momento es que hasta que no se construyeran las viviendas no iban a poder escriturarse. Y hoy por hoy, en el IPV figura como terreno baldío y el IPV no escritura terrenos sino viviendas”, remarcó.

“Y esto lo digo porque hay un esposo de una socia que dijo que hay manoseo y trató de estafadores y de delincuentes y habla en presente. Y quiero aclarar que este Consejo de Administración no se estafa ni se manosea a nadie, lo quiero resguardar porque este Consejo está dando la vida para regularizar la situación. A esta socia y a su marido se le explicó porque no pueden escriturar. Están muy molestos porque perdieron un crédito PROCREAR y lo entendemos. Pero no es culpa nuestra”, descargó.

“No puedo permitir que se hable mal de la cooperativa porque desde el 2011 está mostrando que cuando se quiere trabajar con compromiso y responsabilidad se puede y se logran cosas”, resaltó.

Soy la socia 10, soy socia fundadora. Y recuerdo los inicios: los primeros diez años fueron de auge, de construcción, de entrega de viviendas y de buena administración. Después vinieron 10 años de decadencia, desorganización y de una mala administración, no solo del lado del Consejo sino que desde el lado de Secretaría. Y desde el 2011 se trabaja para salir de ello. Que digan que somos estafadores, delincuentes y que manoseamos a la gente no lo voy a permitir. Nunca tuve miedo de decir la verdad y con pruebas mucho menos”, advirtió.

 

La cuarta mochila, el arreglo de los pasajes internos

Una deuda pendiente es el arreglo de los pasajes internos, algo que se demoró porque algunos servicios como el gas estaban más alto de los previsto y no podía realizarse algún tipo de mejorado. Este año, la Cooperativa bajó las cañerías y ya estaría todo listo para que su arreglo sea inminente, algo que traerá comodidad, limpieza y, por ende, mejorará la calidad de vida de sus vecinos. “El municipio está a la espera de que la CEYS responda si se hará cargo o no del asfalto de los pasajes. Si dice que no, se tendrá que llamar a licitación. Esperemos que diga que sí- y lo antes posible – porque se desliga al municipio de los pagos, vienen a través del recibo de la luz y es un tema entre la CEYS y los socios”.

No todas son malas

No todas son malas para la cooperativa Tres Lagunas. Este año recibieron 72 escrituras y estar normalizada prácticamente toda la primer manzana de la cooperativa. Otras 10 es inminente su llegada, algunas deudas se están pagando y están a la espera de la respuesta por el asfalto de los pasajes internos. Pero lo que más satisfacción da al actual Consejo es que a pesar de tantas contras, pueden continuar con la construcción de nuevas viviendas y lo hacen con fondos propios.