Como tener un feedlot y no morir en el intento

(Por Virginia Buyatti/Productora Ganadera del Norte Santafesino)

Soy la menor de 3 hermanos fruto del matrimonio entre un ganadero y una maestra. Formada en ciencias económicas y marketing a los 28 años me hice cargo de la administración contable de la empresa ganadera familiar, cría en pasturas extensivas de ciclo completo, para construir años más tarde mi empresa. La idea surge por la necesidad de romper la estacionalidad de ventas y ampliar el abanico de clientes. Es así que en 2010 se decide llevar invernada a un Feed Lot local, propuse encargarme personalmente del tema. Hasta ese momento el ambiente ganadero me era extraño y hasta un tanto hostil, si bien conocía el trabajo nunca me había tocado hacerlo en primera persona. Recuerdo el día antes de apartar la primera jaula de gordos no concilie el sueño ¿qué iba a hacer cuando me trajeran los animales para que los elija? ¡nunca lo había hecho antes! ¿Y si salía mal? Era el mes de septiembre cuello de botella de los feedlot, abundaban gordos y escaseaba precio, se volvía imperioso buscar nuevos clientes, golpear puertas, así es que conozco a Rubén dueño de un frigorífico del sur de Santa Fe quien fue un gran maestro, enseñándome no sólo a apartar hacienda sino el proceso de industrialización y comercialización de la carne. La parte comercial estaba aceitada. ¿Qué faltaba ahora? Conocer cómo se manejaba la producción, cuestiones técnicas de nutrición animal, un tema no menor: reunir algo de dinero para construir instalaciones, conseguir personas dispuestas a trabajar en el proyecto y lo fundamental animarme a emprender sola. La mente crea lo que crees, dos años más tarde el aprendizaje estaba hecho, los clientes estaban ganados, algunos ahorros, préstamos familiares y lo primordial creer que podía. Elaboré un proyecto de inversión, evalué ventajas, desventajas, me desvelé más de una noche analizando si es factible ¿Es rentable? ¿De qué herramientas dispongo? Salvadas las dudas puse manos a la obra: estudio de impacto ambiental, diseño de instalaciones y siembra de alimento. Los recursos eran escasos, la construcción debía ir por etapas, los plazos corrían, debía coincidir la primera cosecha de granos con finalización de instalaciones, los objetivos eran claros y establecidos por prioridades: asegurar alimentación y bienestar animal, permitir el trabajo intensivo: entrada y salida de hacienda los 365 días del año independientemente del clima. En principio consistió sólo en 7 corrales, un tinglado sin paredes, 2 silos de 30 tn, 2 tractores prestados, un mixer, un chimango usado y una office, pero era el primer feedlot habilitado para exportación del departamento Vera. Un año y medio más tarde llegaría la construcción de nuevos corrales y un espacio destinado a la recría intensiva para terneros con destete precoz triplicando así la capacidad inicial, maquinarias propias, 2 celdas de almacenamiento, visitas de estudiantes de veterinaria, nuevos compradores y proveedores tanto de hacienda como de insumos. Pasaron 6 años ya desde la llegada del primer lote de hacienda, de crecimiento no sólo del negocio sino personal. No fue fácil, fue perseverancia, horas dedicadas a estudiar, a mejorar los procesos, a insistir cuando un trámite no sale, aprender a no frústrame si las cosas no marchan según lo planeado, buscarle la vuelta, ser eficiente en la producción aprovechando los recursos locales y eficaz en la toma de decisiones anticipándome a un contexto que nos propone desafíos todos los días, acelerar ante la oportunidad y si viene mal desensillar hasta que escampe, saber frenar vale doble. La consigna es: sea realista siempre, aproveche la sinergia que produce el trabajo en equipo y humildad, ser dueño no exime de hacer el trabajo de un peón y tampoco se caen los anillos por hacerlo. Sea ordenado y metódico. A la hora de comprar hacienda póngale un pesito más a la genética, se lo va a compensar en conversión acortando el ciclo de engorde y si se da la oportunidad de conseguir algún lote de calidad inferior, analice costo beneficio recuerde que además de producir algo lindo la prioridad es ser rentable. Igual razonamiento a la hora de elegir las dietas, no existe una fórmula única, si puede producir su propio alimento en buena hora, si tiene un puerto cerca o una industria cervecera, arrocera, etc. Visítela… hay subproductos excelentes para consumo animal e industrias que necesitan fusibles para limpiar sus plantas, haga un trabajo de cartonero. Sea insistente en el mantenimiento de las instalaciones, le va a evitar dolores de cabeza futuros. Lea, charle con otros productores, visite instalaciones, aprenda de la gente que hace. Tenga contacto con la industria frigorífica, oriente al cliente. Trabajamos con vida para alimentar vidas, implica mucha responsabilidad y seriedad, cualidades para perdurar en el tiempo. Y por último no deje de imaginar y crear, pero siempre con los pies en la tierra, deje el show business para las vedettes y la futurología permítasela el domingo cuando lea el horóscopo tomando unos mates mientras observa como florecen sus sueños.