Actividad física VS gripe

(Por Fernando “Cocó” Maineri)

Continúa el tiempo frío, un auténtico pasaporte para miles de agentes infecciosos que han estado esperando en el calor para poder irse de vacaciones al calorcito de tu cuerpo. En cuanto tu sistema de defensa se descuide lo mas mínimo, una familia de “bichitos”, aprovecha para invadirte.

Si haces actividad física con regularidad se lo estarás poniendo más complicado a los invasores, ya que la actividad física mejora la respuesta inmune. Pero ojo con los excesos, porque producen el efecto contrario, consumen tantos recursos que a tu cuerpo no le dejas energía para su propia defensa, por eso la facilidad para adoptar cualquier patógeno que ande por ahí huérfano es uno de los síntomas típicos del sobreentrenamiento. Todo a su justa medida. Combatir el sedentarismo y a moverse.

Hay agentes infecciosos por todas partes, virus, hongos, bacterias, etc, deseando ser huéspedes. Están en el aire, en el suelo, en la mesa de trabajo, oficina, en lo que tienes en tus manos, y hasta en la comida que te llevas a la boca, pero sin alarmarse demasiado, el cuerpo está preparado para luchar con ellos, y de hecho es la falta de contacto con los patógenos normales una de las principales razones por las que el sistema inmunológico de algunas personas es menos eficiente que el de otras. En condiciones de higiene absoluta, en un entorno aislado, a tu cuerpo no le hace falta protegerse, y acaba por perder la costumbre de protegerse, así que mejor no obsesionarse y hacer la vida normal para que no falte entrenamiento antivirus.. Eso sí, muy buena alimentación, bebe agua, haz ejercicio regularmente, descansa lo necesario, no abuses de los cambios climáticos, (de frío exterior a calefacción interior) o tu sistema inmunológico no podrá con tanta carga.

Cualquier patógeno que te visite se va encontrar con varias barreras en tu cuerpo. La primera es el sudor y la grasa de tu piel, con efecto antibacteriano. Los ojos, nariz, y boca tienen sus propios métodos: las lágrimas y los mocos pueden neutralizar agentes patógenos. La saliva también contiene agentes antibacterianos, ¿viste los animales lamer a sus crías al nacer? Es un perfecto sistema aniinfecciones.

Una vez dentro del cuerpo, en el sistema digestivo contamos con el ejercito de la flora intestinal, millones de microorganismos que viven en nuestro interior sin causarnos perjuicios. Al contrario, nos liberan de otros microoorganismos malignos. Cuida tu flora intestinal con yogures y alimentos probióticos y prebióticos así como el aporte de fibras.

No podemos olvidarnos del bazo ni del timo, órganos especializados en la construcción de células defensivas, como los glóbulos blancos o los macrófagos.

Que alimentos no pueden faltar en tu dieta:

Las vitaminas E, C, los betacarotenos y minerales como el zinc y el selenio son potentes antioxidantes. Los antioxidantes protegen a las células encargadas de la defensa y a las mucosas que nos aíslan del exterior. Te aseguras su aporte con verduras, frutas de invierno, tubérculos, frutos secos.

Suplementos dietéticos como la miel, jalea real y polen que son concentrados de sustancias antisépticas y protectoras de las mucosas frente a las infecciones.

Mucha agua, si tienes tus mucosas bien hidratadas lucharan con más eficacia contra los ataques de la gripe. Ten cuidado, más cuando haces deporte, de no deshidratarte.

Los alimentos antigripe: legumbres: lentejas, soja, garbanzos.

Hortalizas y verduras: ajo, cebolla, puerros, brécol, espinacas, zanahorias, patatas.

Pescados y mariscos: bonito, salmón, mejillón, almeja, etc.

Frutos secos: castañas, nueces, avellanas, almendras.

Cereales integrales: arroz, avena, mijo, trigo.

Especias picantes: jengibre, pimentón, pimienta.

Yogurt natural. Té verde.