A 20 días del mundial

¿Cómo lo vivimos los argentinos?

(Por Matías Irigoin / irigoinpowhatan@gmail.com)

 

Estamos exactamente a 20 días del inicio de la Copa del Mundo en Rusia y la gente ya comienza a ponerse en modo mundial. ¿Cómo lo estamos viviendo los argentinos?

Sabemos que la forma de vivir el fútbol del hincha argento es distinta a la de cualquier otro, es esa persona que por ahí en su ambiente laboral o estudiantil, es tranquilo, común y corriente, pero que se transforma al llegar a su casa, sentarse en el sillón y poner el partido de la selección.

Están los que siempre confían en el equipo, los que nunca lo hacen, y los que tenemos nuestras dudas, críticas y desconfianza, pero que llegado el mundial se nos hace imposible no ilusionarnos con la tercer conquista.

El hecho de que este año la Selección haya entrado casi “por la ventana” deja un sentimiento raro en la gente, tal vez con ese nivel no nos vaya a ir bien, o tal vez no tenga nada que ver cómo llegaste, sino cómo lo hagas en la misma Copa. Sino recordemos dos casos que nos marcaron y mucho: la clasificación agónica en las Eliminatorias 1985 que derivó en nuestro segundo título mundial, o totalmente opuesto el caso del Mundial 2002 en el que terminamos primeros en las eliminatorias y demostrando gran fútbol, pero nos volvimos a casa en la primera ronda.

Hay más dudas que certezas pero cada vez el tiempo que falta es menos y la ansiedad es mayor, el trabajo deja de ser prioridad, los estudiantes ya no piensan en los parciales, se respira en todo Argentina un aire con mezcla de impaciencia, miedo e ilusión. Cuando llega el mundial nos olvidamos de todo, lo que lo hace peligroso, pero único.

La locura del hincha siempre está, pero noto una diferencia de este mundial respecto al de la edición pasada en Brasil. La cercanía tiene mucho que ver, en 2014 nos sentíamos en casa, con la clásica rivalidad de Argentina – Brasil era necesaria esa ola gigante de argentinos invadiendo las tierras cariocas al grito de “Somos locales otra vez”. Este año es distinto, al ser tan lejos la cantidad de hinchas va a ser obviamente menor, además de que el sentimiento amargo de venir de 3 finales perdidas nos hace sentir que si no es ahora, tal vez no sea nunca.

Tenemos al mejor del mundo, a jugadores de elite europea, a algunos que juegan en Argentina, a experimentados, a nuevos con ganas de comerse la cancha, y a otros que se mueren por demostrar. Hay “huevos”, hay actitud, hay calidad, hay inteligencia, pareciera que lo único que nos falta es esa famosa “suerte del campeón”. Dirán que soy supersticioso, pero tiene que ser eso, no hay una explicación lógica.

La intensidad en la redes sociales aumenta: los fanáticos del equipo, de Messi; los memes de Higuaín; el cancionero que nunca puede faltar, los nuevos temas al ritmo de Bella Ciao y el cantito de moda que dice: “Traeme la copa Messi, traeme la copa Me”; las críticas, los mensajes de apoyo; los análisis de periodistas deportivos de alma, y con esto me refiero a cualquier persona, de cualquier edad, que se disfraza de periodista por lo menos un segundo para analizar los aspectos futbolísticos que te puedas imaginar.

Pero no queda sólo ahí, el único tema hablado es el mismo en todos lados: los chicos en la clase, en el recreo, los adultos en el trabajo, los jubilados tomando el café o leyendo el diario a la mañana. Todo por esos 31 días donde el enfermo se olvida de su enfermedad, el que esta solo se siente acompañado, el triste se siente feliz, o el feliz triste. El tranquilo se enloquece y el apasionado pasa a otro nivel, donde puede amar a un jugador por una jugada, o querer comérselo vivo por otra. No trato de explicarlo porque no tiene explicación, es la hermosa mezcla del fútbol y esa pasión que nos caracteriza a los argentinos.