Liga Nuevejuliense de fútbol

2018: ¿El año de la reestructuración del fútbol local?

Todo parecería indicar, por fin, que 2018 podría llegar a ser el año en el que el fútbol local pueda reestructurarse, dejando de lado ciertas desprolijidades en lo que hace a sus calendarios, cuestión que lamentablemente, también tiene una directa relación con lo que sucede en la Asociación del Fútbol Argentino.

De acuerdo a versiones que han sonado con insistencia en el transcurso de las últimas semanas, la Liga Nuevejuliense habría definido la posibilidad de una reestructuración de los campeonatos de Ascenso y Primera División, la que, en principio, determinaría que ambos se jueguen de manera simultánea.

De esta manera se estaría dando un avance muy importante en diversos aspectos, entre ellos, fundamentalmente, el hecho de evitar que los campeonatos no se definan “al año siguiente”, como sucedió en 2016 con el ascenso de 12 de Octubre y sucede también en esta oportunidad, donde aún resta definir el Mayor, con lo que la resolución del equipo campeón y por ende el que logre el pasaporte a Primera, se estaría dando recién en febrero.

Además, superponer el desarrollo de los certámenes evitaría que vuelva a repetirse una situación inadmisible a esta altura de las circunstancias, como es el hecho de que el equipo que descienda a la divisional B –cuestión que queda definida sobre fines de setiembre-, debiera esperar casi un año sin jugar, como le sucedió en las últimas temporadas a San Agustín y Libertad.

Tardíamente, por fin, parece que va a ser atendida esta situación que ponía a las instituciones y sus estructuras de fútbol contra las cuerdas; ya que como si no fuera poca la carga de perder la categoría, se agregaba el lastre nada liviano de tener a sus jugadores inactivos por más de 8 o 9 meses, en los que además, lógicamente, no se generaban ingresos para esta actividad.

Paralelamente, se evitaría con la disputa en primera instancia del Ascenso y luego la Primera División, una situación también injusta que por lo bajo definiera muy bien días atrás un dirigente de un club de Primera División cuando afirmaba: “…hicimos una inversión muy importante en el piso de nuestra cancha y entrenamos a nuestros jugadores con una excelente pretemporada; pero como no logramos clasificar para el Mayor, tanto a nuestra cancha como a nuestros jugadores lo van a terminar aprovechando los clubes del ascenso, y seguramente aquellos que, justamente, no tienen ni estadio ni futbolistas…”.

Sin dudas, el realista “sincericidio” del dirigente pone en evidencia lo que muchos otros intentaban ignorar, pero hay más…

Este calendario invertido también evitará este molesto éxodo de jugadores que se mudan de un club y de una categoría a otra, incluso a veces comprometiendo a sus propios equipos en la posibilidad de clasificar al Mayor o mantener la categoría, lo que entregará una diferencia “real” entre una y otra, lo que no debe tomarse como peyorativo, sino, por el contrario como una necesidad de “nivelar hacia arriba”.

 

LOS OTROS DESAFIOS

Sin dudas, de darse este puntapié, la Liga Nuevejuliense estaría dando un gran paso, aunque sin dudas, no debería ser el único.

Hay otros desafíos por delante para la entidad que regula el fútbol local que debería afrontar:

– En 2018 Atlético 9 de Julio participará del Argentino C, que se disputará entre febrero y abril, estimativamente; con lo cual también aquí deben establecerse cuestiones relativas a calendarios y programar las fechas en virtud de varias cuestiones, como la debida importancia que se le debe dar a cada certamen y la necesidad que uno u otro no afecten la economía de los clubes al no generarse recaudaciones importantes.

– La posibilidad de instrumentar partidos eliminatorios o series de play off que se jueguen en temporada estival y por la noche, lo que genera excelentes marcos de público y resulta altamente atractivo desde lo deportivo y también desde lo económico para las distintas instituciones.

– Observar la determinación de una política despojada de todo interés de obtener ventajas deportivas a la hora de suspender las fechas cada vez que caen “cuatro gotas”.

Y yendo aún más allá, dos últimas cuestiones:

– La necesidad de revisar la disputa de los certámenes de Cuarta División o Reserva, que muchas veces resultan poco atractivos para el público y se limitan a un grupo de amigos veteranos jugando de manera oficial.

Si bien nadie pretende su eliminación, bien podría estudiarse alguna reglamentación que determine que las categorías sean verdaderamente promocionales para los jugadores de inferiores o, por qué no, atender un  proyecto presentado años atrás que proponía que la previa de los partidos de Primera División tuvieran como previa cotejos de inferiores o infantiles, lo que haría que las familias se acerquen masivamente a los estadios y las recaudaciones también aumenten.

– Finalmente, la evaluación de exigir a los clubes participantes en los certámenes liguistas contar con estadios propios y divisiones inferiores; un paso que será difícil animarse a dar.

Si bien falta mucho, parece ser que es tiempo de debates abiertos y necesarios en la Liga. Bienvenido sea.