100 años de las apariciones

VIRGEN DE FATIMA: La diócesis de 9 de Julio tiene la primera imagen que llegó al país.

 

 La imagen, tallada por un escultor portugués,  se encuentra en el pequeño pueblo rural de Bocayuva, partido de Carlos Pellegrini. Su llegada al país, narra una historia con ribetes también milagrosos…

 

 (Por Juan Manuel Sotullo).- Las fiestas de la Virgen de Fátima tendrán este año una celebración especial en todo el planeta al cumplirse el centenario de su primera aparición. Y en la Diócesis de Nueve de Julio esa conmemoración contará con un condimento muy particular. Es que la primera imagen de Fátima que llegó al país está emplazada en la capilla de Bocayuva, un pequeño pueblo rural del distrito de Pellegrini.

 

La imagen desembarcó en el Puerto de Buenos Aires el 17 de mayo de 1949 y fue tallada por un escultor portugués por encargue del Obispo de Leiria, sede donde se habían aprobado los hechos milagrosos ocurridos antes los pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta.

 

Esa figura original bendecida por el Obispo que certificó los milagros de Fátima está entronizada en una capilla que se construyó con el esfuerzo y el compromiso de una gran cantidad de vecinos. Adrián Cayre donó el solar, los hermanos Bonelli de Trenque Lauquen llevaron adelante la obra y el arquitecto Francisco Bellosillo, residente en España, diseñó el proyecto. Todo promovido por una comisión  presidida por Manuel García Verde, el propio que se reunió en Portugal con el Obispo de Leiria.

 

Una historia con ribetes milagrosos

 

La historia de la primera imagen de Fátima del territorio nacional cuenta con un párrafo extraordinario. El día de la llegada al puerto porteño (mientras que la familia García Verde que la había encargado ignoraba sobre su arribo) , ocurrió un episodio de características milagrosas. La noche anterior, uno de los hijos de Manuel García Verde sufrió una conmoción una sobredosis de pastillas elaboradas a base de luminal, medicación que tomaba en dosis controladas para tratar una enfermedad.

 

El niño cayó de la cuna, perdió el conocimiento y su madre, María Concepción Llorente, rápida de reflejos salió al Hospital más cercano del campo de Mari Lauquen donde residía. El médico que atendió al pequeño Fernando aplicó el protocolo para el caso pero anunció un panorama angustiante. Según su hipótesis, el cuerpo humano no podría resistir más de 6 pastillas al mismo tiempo. Fernando había ingerido 22, atraído por el azúcar que las recubría y que se habían convertido en una especia de caramelo.

 

Cuando ya todo indicaba que era el final y la medicina no tenía más remedios para aplicar, la madre de Fernando humedeció unos trozos de algodón en agua bendecida del santuario portugués de Fátima, lo pasó por los ojos cerrados del niño y de inmediato Fernando los abrió para sorpresa de los médicos y alegría de los padres. Con el correr de las horas su cuadro clínico fue evolucionando de manera favorable: comenzó a tomar agua y luego a jugar con sus chiches preferidos. Fernando creció fuerte y sano en el campo, junto a sus hermanos. Sus padres siempre le recordaron: “la Virgen de Fátima fue la que te curó”.

 

Los padres recuerdan que aquella noche sólo se entregaron a Fátima y rezaron sin dormir pidiendo la salvación de su hijo. Con Fernando recuperado, los García Verde recibieron la noticia de la llegada de la imagen de Fátima al puerto de Buenos Aires. La sanación y el arribo a puerto ocurrió coincidentemente en las mismas horas.

 

La escultura estuvo en la estancia de Mari Lauquen unos meses hasta que fue trasladada a la capilla de Bocayuva donde el 13 de mayo de 1950 se realizó la primera misa con la obra del templo terminada. Habían pasado cuatro años del viaje a Portugal y la misión de tener una imagen de la Virgen de Fátima en el país.

 

La misa fue celebrada con la presencia de Monseñor Anunciado Serafini, e incluyó procesión con jinetes a caballo, experiencia que quedaría institucionalizada para la posteridad.

 

Por ese motivo, la peregrinación a Fátima este año congregará a una gran cantidad de fieles de toda la región noroeste bonaerense y se espera la visita de seguidores de la Virgen de todo el país.

 

Para ello, el pequeño pueblo rural de Bocayuva se prepara con una procesión a la Capilla de la Virgen de Fátima en el distrito de Pellegrini. Se concentrará a las 15 en el ingreso a la localidad en el empalme con la ruta Nacional N° 5.  Tras la peregrinación, los sacerdotes de toda la Vicaría celebrarán la misa.